← Volver al blog Errores comunes

Por qué el SEPE rechaza tu memoria de viabilidad (y cómo evitarlo)

Cada memoria rechazada cuesta algo más que el disgusto: cuesta semanas. El SEPE no suele dar una segunda oportunidad inmediata dentro del mismo plazo, así que cada fallo evitable es tiempo real perdido. Estos son los cinco motivos que vemos repetirse una y otra vez.

1. Cifras que no cuadran entre sí

El fallo más común no es un número mal puesto — es que los números se contradicen entre secciones. La inversión declarada en un apartado no coincide con el desglose del siguiente; los ingresos previstos no guardan relación con la capacidad real del negocio (por ejemplo, más clientes al día de los que el local podría atender). Un evaluador que lleva cientos de memorias lo detecta en segundos.

La solución no es maquillar las cifras — es construirlas desde una única base coherente, de modo que cada sección se apoye en la anterior en vez de inventarse por separado.

2. Descripción genérica del negocio

“Voy a montar una peluquería” no dice nada que el SEPE pueda evaluar. ¿Unisex o especializada? ¿Barrio residencial o zona con paso? ¿Qué te diferencia de las tres peluquerías que ya hay en la misma calle? Una memoria que no responde a estas preguntas parece copiada de una plantilla — y probablemente lo es.

Cuanto más concreta la descripción, más creíble resulta la inversión que pides. La especificidad no es un adorno: es la prueba de que has pensado el negocio de verdad.

“Una memoria genérica se lee en dos minutos. Y se rechaza en el mismo tiempo.”

3. Inversión desproporcionada para la actividad

Pedir 15.000 € de capitalización para un negocio de servicios online sin apenas costes fijos levanta preguntas. No porque el dinero no se pueda invertir bien, sino porque la memoria tiene que explicar, partida por partida, en qué se convierte cada euro. Sin ese desglose, la cifra parece arbitraria — y lo arbitrario es justo lo que un evaluador está entrenado para detectar.

4. Ignorar los gastos de los primeros meses

Muchas memorias detallan bien la inversión inicial (equipo, local, licencias) pero se olvidan de los gastos corrientes de arranque: seguros, cuota de autónomos, suministros, marketing de los tres primeros meses mientras el negocio aún no genera ingresos estables. Esa omisión hace que el plan parezca más frágil de lo que realmente es — y a veces basta con incluir esa partida para que la memoria pase de floja a sólida.

Revisión humana, no solo generación

Por eso una persona revisa cada memoria antes de entregarla

Tu cuestionario se convierte en una memoria completa en horas — y antes de llegar a tus manos, alguien la revisa línea a línea para que no se te escape ninguno de estos errores.

Ver cómo funciona →

5. Presentarla sin dejar margen para corregir

Incluso una memoria bien hecha puede recibir una petición de aclaración menor. El problema no es la petición — es no tener tiempo para responderla porque se presentó al límite del plazo. Presentar con al menos una o dos semanas de margen convierte una posible subsanación en un trámite tranquilo, en vez de en una carrera contra el calendario.

Ninguno de estos cinco errores tiene que ver con la calidad de tu idea de negocio. Tienen que ver con cómo se escribe el documento que la defiende — y eso, a diferencia de la idea, se puede hacer bien a la primera si sabes qué mirar.